¿Por qué soy aire?

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Cuando Enrique Flores, presidente y alma mater de aire, me contó su sueño de “crear algo para devolver a las personas con trastorno mental la dignidad y centralidad que han perdido, y para dar respuesta, además a la sociedad, familia y profesionales relacionados con la misma”, no dudé ni un segundo de que también era mi sueño, puesto que como casi todo el mundo he tenido que vivir muy de cerca con un familiar afectado por una enfermedad mental y yo mismo, sin ir más lejos, me he visto afectado y condicionado por la ansiedad en algunos momentos de mi vida, la cual padecen un alto porcentaje de los españoles, aunque sigamos con el tabú de no buscar ayuda profesional por el temor a las etiquetas sociales. Si alguien va al dentista por una caries, nadie lo etiqueta como el “carioso” o el de “los flemones”, pero acudir a un centro de salud mental sigue siendo algo que se evita comentar y se oculta incluso a la familia, aunque poco a poco vaya cambiando el paradigma y uno de nuestros objetivos en aire sociedad sea cambiar dicho paradigma de una vez por todas.

Como hay tratamiento para el cuerpo, también lo hay para el alma. Y nuestra misión es hacer sonreír el alma de todas las personas que se relacionen de una u otra manera con nuestra asociación.

La parte técnica la tenemos muy bien cubierta, con un equipo multidisciplinar de grandes profesionales que han concebido y desarrollado un proyecto que ha desembocado en la creación de la Asociación Aire de Integración y Recuperación del Equilibrio mental y sobre la que podéis ampliar info en http://aireasociacion.org

Esa diferencia fundamental que supone el abordaje interdisciplinar o multidisciplinar nos hace ser muy optimistas a la hora de afrontar cualquier caso y, sobre todo, esos casos difíciles de personas que ni siquiera han podido recibir un diagnóstico acertado, base principal para poder afrontar el trastorno con alguna garantía de éxito.

Pero hoy lo que quiero es responder a la pregunta del título ¿Por qué soy Aire? Y, aparte de lo anterior, quiero ahondar en lo que ha supuesto para mi convivir de manera directa con una persona con enfermedad, una gran persona, un artista, un alma única y libre que vivió a su manera, como cantó Sinatra, y que tuvo la gran fortuna de estar rodeado y cuidado por su familia y mucha gente que lo quiso hasta el final.

Mi tío, además de ser una buenísima persona con todo el que lo conoció, tuvo suerte de estar arropado, pero cuando la esquizofrenia tomaba el mando es cuando afloraban las carencias que aire quiere solventar, empezando por el desconocimiento de los propios familiares y cuidadores a la hora de lidiar no sólo con los episodios más graves, sino con la simple tarea de conseguir que comiera, que durmiera, que se controlara el azúcar y que se tomara la medicación.

Sin ser una persona totalmente dependiente, el hecho de tener que estar vigilantes de su estado, genera en los familiares directos mucha ansiedad y una especie de “síndrome de Estocolmo” que se ha convertido por desgracia en una especie de “síndrome de nido vacío” al darnos cuenta con su marcha de cuánto significaba y condicionaba nuestras vidas.

Otro tema que hemos vivido de primera mano ha sido a la hora de necesitar ingresos hospitalarios y ver las carencias que el sistema público tiene a la hora de atender a este tipo de pacientes que no sólo llegan con la afección física, sino que requieren una atención especializada que hoy por hoy es difícil de encontrar.

La tercera vertiente, la social, nunca fue un hándicap porque como digo mi tío tuvo la suerte de ser una persona muy querida y de vivir en un pueblo pequeño donde todo el mundo lo conocía, pero en la mayoría de casos la enfermedad se convierte en un estigma, con el rechazo y aislamiento social que ello supone. En una sociedad avanzada no se debe permitir la exclusión, sobre todo porque cualquier persona es susceptible de desarrollar una enfermedad mental y aire quiere que la sociedad vea en “ellos” un “nosotros” porque en definitiva nada nos diferencia como personas.

Por último, en lo personal, estoy orgulloso de pertenecer a un grupo de personas, de grandes profesionales, que están aportando su tiempo, que es oro, para crear y hacer crecer un proyecto dirigido a ayudar a los demás sin esperar nada más a cambio que hacer sonreír muchas almas que lo necesitan. Es un proyecto difícil, complejo, ambicioso en los objetivos, pero estoy seguro que con la ilusión que todos hemos puesto va a ser un gran éxito a largo plazo.

“¿Por qué soy aire?, dices mientras clavas tu pupila en mi pupila azul.

¿Por qué soy aire? ¿Y tú me lo preguntas? aire, eres tú!”

aire y alma para tod@s,

Luis Puntas

Vicepresidente de aire

Asociación de Integración y Recuperación del Equilibrio Mental